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Novedades

ALFONSO ECHEVERRÍA
El laberinto del Topo

Recopilación, edición y notas a cargo de Florencia Martínez E.
y Juan José Richards E.

$ 20.000
Pgs. 440

El laberinto del topo, rescata la obra literaria de Alfonso Echeverría, autor chileno perteneciente a la generación del 50, resituándolo en la escena literaria nacional como un poeta trascendente que da cuenta de un momento histórico particular.

Su obra se encontraba hoy reducida a escasos ejemplares en mal estado y algunas publicaciones prácticamente perdidas.
Ante este panorama, más la intención familiar de rescatarlo, surgió la iniciativa de la recuperación de sus diversos textos poéticos, narrativos y de ensayos, considerando que se trata de un aporte a la historia de la literatura chilena.

Con la publicación de este libro se enriquece el volumen de obras que forman parte de la generación del 50, reivindicando una de sus voces poéticas más destacadas.

Alfonso Echeverría (Santiago de Chile, 1922). Poeta, narrador y ensayista. Comenzó a publicar sus primeros escritos en la revista The Gryphon del colegio The Grange School, donde estudió tras haber vivido parte de su infancia en Europa. En 1940 ingresó a la carrera de Ingeniería Bioquímica de la Universidad Técnica Federico Santa María.
En 1957 publicó su novela La vacilación del tiempo y, en 1959, su poemario El costo de la vida. Trabajó como profesor y traductor simultáneo, oficio que lo mantuvo en constante traslado por el mundo. Tras su muerte, el 21 de junio de 1969, su madre, la novelista María Flora Yáñez, se encargó de editar sus obras inconclusas.

En El Mercurio, Domingo 03 de Mayo
Nueva recopilación "El laberinto del topo":
La obra subterránea de Alfonso Echeverría

Una antología recupera a uno de los escritores chilenos más originales de la generación del 50. Alcanzó su momento de gloria en un concurso de la revista Life.

PEDRO PABLO GUERRERO
Hay nombres que atraviesan la literatura chilena como bengalas y luego caen en el olvido. Quedan en el limbo de las promesas frustradas hasta ser redimidos por tareas de rescate más o menos solitarias en épocas que reproducen la vacilación del tiempo que les tocó vivir. Alfonso Echeverría Yáñez (1922-1969) adhirió a una poética oscura y eso, tal vez más que su muerte prematura, lo condenó a la oscuridad.

"Me ciega la luz de las ampolletas. Me aburre y cansa la tipografía", escribió en 1957. Propuso, en cambio, la topografía: "la escritura del topo", ese animal que escarba a ciegas buscando su alimento: palabras sueltas, fragmentos. La literatura propia de un mundo que se había vuelto "oscuro y subterráneo", como el que descubrían los que el propio Echeverría llamó "escritores sumergidos": Pasternak, Thomas Wolfe, Kerouac, Ionesco, los franceses de la antinovela. En todos ellos, a pesar de sus diferencias, el escritor chileno advertía un ideal que él mismo abrazaba: no trazar una ruta. Lo que equivalía a dejar una obra sin meta ni contorno, que no respetaba las formas tradicionales y actualizaba el "Non Serviam" de Huidobro declarando ahora no su rechazo a la naturaleza, sino al compromiso y sus tres formas de servidumbre -al medio, a la doctrina y al género-, identificadas en su notable discurso "Dilema entre la libertad y la mediocridad en la literatura chilena actual" (1958).

Con el tiempo, Echeverría matizó sus dichos, pero a fines de los años cincuenta su actitud, como la de toda su generación, era de ruptura. Su propia biografía lo alejaba de los habituales caminos mesocráticos. Formado en el estimulante medio intelectual de la familia, su abuelo Eliodoro Yáñez era el fundador del diario La Nación, en el que escribía sus "Notas de Arte" el tío Pilo Yáñez (Juan Emar), evocado por Alfonso Echeverría en su relato "Dintel". Su madre, María Flora Yáñez, era una escritora reconocida y llegaría a ser la principal divulgadora de su obra.

El exilio de los Echeverría Yáñez, tras la llegada de Carlos Ibáñez al poder, hizo que Alfonso creciera en Francia y Alemania. A su regreso, se educó en el Grange School. En la revista escolar The Gryphon, de la que llegaría a ser editor, publicó sus primeros cuentos y ensayos, todos en inglés. Vendrían luego su paso por la carrera de ingeniería bioquímica en la Universidad Federico Santa María, una larga temporada de estudios en Estados Unidos, una crisis psiquiátrica, su matrimonio con Carmen Tortello, el nacimiento de sus primeras hijas y la muerte de su padre en 1951, el mismo año en que su cuento "Naufragio" recibió un premio del Ministerio de Educación. Incluido más tarde en la Antología del nuevo cuento chileno (1954), de Enrique Lafourcade, el relato huye, literalmente, del terruño. Su argumento se desarrolla en alta mar y hay en él algo hondamente perturbador y nihilista.

Pero el gran momento de Echeverría, el suceso que lo sacó por algún tiempo de su vía subterránea, fue el tercer lugar que ocupó su relato "Nausícaa" en el concurso internacional organizado por la revista Life en español en 1960. Un jurado que integraron Federico de Onis, Arturo Uslar Pietri, Octavio Paz, Emir Rodríguez Monegal y Hernán Díaz Arrieta escogió ganador, entre más de tres mil originales, "Ceremonia secreta", de Marco Denevi. El segundo puesto fue para "Jacob y el otro", de Juan Carlos Onetti.

Alone confesó que no pudo identificar al autor de "Nausícaa", aunque se dio cuenta de que era chileno. La historia, de extraño erotismo, arrastra a sus protagonistas desde un cochambroso departamento de calle Merced hasta la costa central, reconocible por las caletas de pescadores y los bosques de pinos. Nausícaa es el nombre con el que bautiza a una joven becaria norteamericana de paso en Chile, un mal pintor, náufrago como Ulises.

Misión en Sudáfrica
Por esos años, Alfonso Echeverría se ganaba la vida gracias a su conocimiento del inglés. Fue intérprete simultáneo de Jorge Alessandri y en 1967 formó parte de la comisión enviada por la ONU a Sudáfrica para informar sobre las condiciones de los presos políticos en Pretoria. La tragedia del color, libro publicado en forma póstuma, es una personal condena al régimen del apartheid. Mezcla de diatriba, crónica de viaje y ensayo.

Más convencional, su poesía alcanza momentos sublimes, tal como lo advirtió Eduardo Anguita, a propósito de "Los ancianos". Si en "Tal es el tiempo" todavía resuenan los tañidos del Réquiem de Humberto Díaz-Casanueva, los versos de "Llegaron desceñidas" anticipan claramente a Gonzalo Millán.

La muerte de Alfonso Echeverría, el 21 de junio de 1969, dejó inconclusa y dispersa una obra que ahora reúne, parcialmente, El laberinto del topo, recopilación a cargo de Florencia Martínez Echeverría y Juan José Richards E. (Cuarto Propio, $20.000). Un libro en el que vale la pena perderse.
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AULAS QUE PERMANECERÁN VACÍAS
de Martín Faunes Amigo
Lanzamiento Organizado por MAPU ÑUKE KIMCE WEJIÑ- CASA DE ARTE MAPUCHE
Presentó: GUIDO EYTEL
Preludio musical cantautor Regional
Lectura: Actriz Sandra Mez (La mejor actriz regional)
Dirección: AVENIDA FRANCISCO SALAZAR 01145 TEMUCO

Publicado por Editorial Cuarto Propio, es el tercer volumen de la serie "Las Historias que podemos contar", una sustantiva contribución a la memoria y un antídoto de calidad contra la amnesia que frecuentemente afecta a la historia que, en este caso, haciendo gala de literatura de excelencia, rescata la vida de algunos de los profesores que cayeron enfrentando a la dictadura.

El editor y autor de muchos de los relatos, Martín Faunes Amigo, hace unos nueve años fundó y dirige el colectivo “Las historias que podemos contar”, compuesto en su mayoría por escritores y personas que participaron en la lucha contra la dictadura, quienes se han empeñado en recuperar la historia de los que en esa lucha no lograron sobrevivir.

Entre los profesores que dejaron tan alta vara están: Lumi Videla, María Elena González, María Cristina López, Luis Justino Vásquez, Claudio Jimeno, Manuel Guerrero, Federico Zagal, José Manuel Guggiana, Óscar Sanhueza, Nilton Rosa Da Silva, Luis Fernández, Rubén Morales Jara, Federico Álvarez, Padre Gerardo Poblete, Humberto Lizardi, Rosetta Pallini, Gastón Vidaurrázaga, Cristián Cartagena, Frida Laschan, Héctor Maturana, Julio Brewe, Gladys Marín, Arturo Barría, Mario Ramírez, Marta Ugarte, Luis Mahuida, Einar Tenorio, Danilo González, Julia Retamal, César Ávila, Jaime Vásquez, Carlos Fajardo, Juan Heredia, Elsa Leuthner, Pedro Emilio Pérez, Jorge Peña Hen, Luiz Carlos de Almeida, María Arriagada, Bernarda Vera, Luis Maturana, Luis Lobos, Fernando Ramírez, Vicente Palominos, Luis Sanguinetti, Ramón Leiva, Patricio Sobarzo y Germán Cuello.

Las historias fueron escritas a varias manos, entre ellas las de Martín Faunes, Hilda Espinoza, Lucrecia Brito, Pablo Varas, Nieves Fuenzalida, Ana Marín Molina, Juan Carlos Díaz, Roberto Castro, Violeta Bagnara, Edgardo Carabantes, Pablo Artaza, Ignacio Vidaurrázaga, Óscar Aguilera, Manuel Guerrero, Olimpia Riveros, Orlando Jara, Facundo Leylaf, Gilda Waldman, Begoña Eguiluz, Lucía Sepúlveda y la conocida historiadora María Angélica Illanes de la Universidad Austral de Valdivia.

El libro fue presentado en la Biblioteca Nacional en diciembre 2008 por la profesora Olimpia Riveros, el abogado y ex diputado Andrés Aylwin y el sociólogo Manuel Guerrero Antequera. Posteriormente en enero 2009 fue presentado en el marco del Primer coloquio de investigación social contemporánea de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Concepción, en la Feria del Libro Internacional de La Serena, y el martes lo será en la Sala de Exposiciones de la Dirección de Extensión Cultural de la Universidad de La Frontera en Temuco.

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Reseña de Aulas que permanecerán vacías, libro de “Las historias que podemos contar”, que aparecerá en junio en la revista “Nomadías" del Centro de Estudios de Género de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Chile, escrita por la académica Carla Peñaloza Palma.

“AULAS QUE PERMANECERÁN VACÍAS”

Editorial Cuarto propio

Recordar, volver a pasar por el corazón, es un ejercicio que puede ser tan doloroso como estimulante, dependiendo de la perspectiva que uno adopte y este es el primer gran mérito de Aulas que permanecerán vacías, libro editado y coordinado por Martín Faunes y que reúne cuentos, poemas, ensayos, entre otros que nos recuerdan a los profesores que lucharon y murieron durante la dictadura, desde los afectos de quienes de una u otra manera les fueron cercanos.

El filósofo Giorgio Agamben ha señalado, a propósito de los trabajos de la memoria en torno al Holocausto, que los sobrevivientes tienen precisamente la vocación de recordar y en este libro quienes los evocan son de una u otra manera sobrevivientes. Compañeros, amigos, hijos, esposas, que a través de sus palabras intentan traernos al presente las historias de los ausentes. En ese sentido, este es un libro necesario, que otorga el espacio a esta vocación de memoria, imprescindible en tanto que al mismo tiempo que recuerda, repara.

Sin embargo el mayor mérito, a mi juicio de este libro es que no es ni pretende ser una crónica de la represión. Lo que está en medio de estos escritos, no son historias de muerte, sino de vida, la de todos los días, no sólo la de gestos heroicos, sino de esos pequeños actos cotidianos que en definitiva hacen grandes e irremplazables a sus protagonistas.

Podemos recorrer en sus páginas la historia de la muchacha joven que va al cine con su prima, al mejor bailarín de las fiestas, al “coca-cola”, a la mujer que le da pecho a su hijo en medio de una reunión política y por supuesto a todos ellos en su labor de maestros de indiscutible vocación y preocupación por sus alumnos. Aquellos que con entusiasmo los alentaban a estudiar, a mostrarles otros mundos, organizaron orquestas infantiles donde parecía imposible, o preparaban con ahínco la celebración de las fiestas patrias, ellos, los mismos que paradójicamente fueron acusados de “traidores a la patria” por la dictadura militar.

En el libro encontramos historias de profesores anónimos, que cumplían su labor docente y política en apartados lugares del país, junto a otros que por distintas circunstancias se nos han quedado fijos en la memoria, como Lumi Videla, Jorge Peña, Gladys Marín, entre otros.

Pero esto no significa que estemos ante un anecdotario, sino ante un trabajo de la mayor importancia, en la medida que otorga rostro y alma a las frías estadísticas de las víctimas de la dictadura y creo que es precisamente el deber de nuestro tiempo. Evitar lo que señala Todorov “La cantidad despersonaliza a las víctimas y en un instante nos desensibiliza: un muerto es una tristeza, un millón de muertos es una información”1. De ahí la importancia de estos relatos que nos hablan de mujeres y hombres comunes y corrientes, irremplazables, por cierto, pero ni héroes ni santos, seres humanos en definitiva que por su compromiso político y social fueron asesinados por el terrorismo de estado.

Tal vez por esto mismo es que el título sea tan acertado. Estas aulas de las que habla el libro, nunca dejarán de estar vacías pues la represión no sólo atentó contra sus cuerpos, como tampoco su pérdida es sólo una cuestión que se circunscribe al dolor familiar. Sus ausencias –que son numerosas- privaron a toda una sociedad de sus aportes intelectuales, de su vocación por el magisterio y de sus proyectos de justicia social. Un daño irreparable, que podemos percibir cuando vemos el estado de la educación chilena, otrora ejemplo de calidad, equidad y movilidad social.

Todo esto nos hace pensar en que es un libro necesario, y tal vez sin querer un impulsor de nuevas iniciativas como esta, que surge de un colectivo-“las historias que podemos contar”- prolífico que con esta completa su tercer volumen. Si bien el lector notará una pluma irregular entre las distintas historias, podemos decir también que es fruto de la fortaleza que tiene el trabajo colectivo y que se supera gracias a la delicada labor de su editor y coordinador, Martín Faunes, que además nos deleita con las historias de su autoría y que por suerte no son pocas.

CARLA PEÑALOZA PALMA

 

En el marco de la semana de la danza (20 al 29 de abril), Editorial Cuarto Propio publica el primer libro que reconstruye un panorama histórico de la danza independiente en Chile.

Libro: “Danza Independiente en Chile. Reconstrucción de una escena 1990-2000”

El 27 de abril se lanzó libro que reúne una investigación interdisciplinaria que valora y reconstruye un panorama histórico de una de las artes más efímeras de nuestro país. 

En el marco del mes de la danza el 27 de abril a las 19.30 hrs se realizará el lanzamiento del libro “Danza Independiente en Chile. Reconstrucción de una escena 1990-2000”, proyecto apoyado por FONDART, en el Instituto Chileno Norteamericano de Cultura.

Este es una de las primeras publicaciones en torno a la historia de la danza en Chile-luego del libro Historia Social de la danza en Chile de María José Cifuentes, una de las investigadoras- que valora y da testimonio de una de las artes que se ha realizado de forma más efímera, subterránea y ajena a los fenómenos masivos de la industralización del terreno artístico en el país.

Este libro no sólo destaca la labor de coreógrafos, bailarines y maestros de la disciplina, sino que cuestiona la construcción histórica como un todo homogéneo, ya que la reconstitución de la escena de los ’90 se realiza a partir del cruce y la convergencia interdisciplinaria de cinco ensayos en torno a la danza contemporánea nacional desde: La creación y relaciones del medio, las influencias extranjeras, la educación, manifestaciones políticas y una caso de estudio; ejes principales de la investigación.

El proyecto nació del Centro de investigación y Memoria de las Artes Escénicas (CIM/Ae), el que está  integrado por un grupo multidisciplinario dedicados al estudio de las artes escénicas: Constanza Cordovez (periodista y licenciada en estética), María José Cifuentes (licenciada en historia), Jennifer Mc Coll (licenciada en arte, pedagoga en danza),  Simón Pérez (sociólogo). En la publicación también colabora Andrés Grumann (filósofo).

El Centro de Investigación independiente, se creó en septiembre de 2007, para generar un espacio de investigación y producción teórica e histórica de las artes escénicas chilenas aportando al desarrollo cultural e intelectual del país. Desde esa fecha CIM/ Ae, ha participado en diversos encuentros nacionales y latinoamericanos vinculados a la investigación del arte escénico, ha realizado publicaciones especializadas y dictado conferencias en encuentros y festivales en Chile, México y Argentina.

DATOS LANZAMIENTO
Libro: “Danza Independiente en Chile. Reconstrucción de una escena 1990-2000”
Autores: Investigadores de CIM/Ae: Constanza Cordovez, María José Cifuentes, Jennifer Mc Coll y  Simón Pérez. Colaborador, Andrés Grumann.
Fecha: 27 de abril 2009
Hora: 19.30 hrs.
Lugar: Instituto Chileno Norteamericano de Cultura.
Más Información: www.sitiocim.comhttp://www.sitiocim.blogspot.com/
Contacto: grupocimae@gmail.com

Curriculum escritores

Centro de investigación fundado en septiembre de 2007,  integrado por un grupo multidisciplinario compuesto por Constanza Cordovez, María José Cifuentes, Jennifer McColl,  Simón Pérez.  Objetivos: generar un espacio de investigación y producción teórica e histórica de las artes escénicas chilenas, aportando al desarrollo cultural e intelectual del país. CIM/ Ae, ha participado en encuentros nacionales y latinoamericanos vinculados a la investigación del arte escénico, dictando conferencias en encuentros y festivales en Chile, México y Argentina.

María José Cifuentes
Licenciada en Historia. Pontificia Universidad Católica, Docente Universidad Mayor, U. Bolivariana, U. Academia de Humanismo Cristiano (Espiral), U. UNIACC,  U Finis Terrae. Autora del libro Historia Social de la Danza en Chile: Visiones escuelas y discursos 1940-1990 Ediciones LOM, 2007. Ha participado en encuentros y festivales, dictado conferencias en Chile, México y Argentina.

Constanza Cordovez
Bachiller en Ciencias Sociales y Humanidades, Periodista, Licenciada en Comunicación Social y Licenciada en Estética Pontificia Universidad Católica.  Bailarina y co-creadora Compañía Tacoaguja, Creadora y Curadora Festival Internacional Movimiento 6 Teatro Camino. Periodista y Productora Revista Impulsos, Docente, U. Mayor. Directora Proyecto RAM. Ha publicado artículos, críticas y dictado conferencias en  México y Chile.

Jennifer McColl
Licenciada en Arte. Pedagoga en Danza. Universidad ARCIS, Docente Universidad Mayor, Universidad ARCIS Valparaíso. Miembro del Colectivo de producción teórica Las. Post.  Sus investigaciones han profundizado la relación entre danza y tecnología, publicando artículos en revistas destacadas y participando en conferencias en Chile, México y Argentina.

Simón Pérez
Sociólogo, Universidad Arcis, Docente de Universidad Mayor. Miembro del Colectivo de producción teórica Las. Post. Coordinador del Observatorio Plataforma de Cultura Digital (www.plataformaculturadigital.cl), Laboratorio de Arte y Ciencia, Museo de Arte Contemporáneo. Ha publicado artículos en revistas destacadas y participado en importantes festivales de danza, dictando conferencias en Chile, México y Argentina.

Andrés Grumann Sölter (Colaborador CIM Ae)
Doctorado © en estudios teatrales en la Universidad Libre de Berlín, Beca DAAD. Licenciado en Filosofía y estudios de Estética en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Ha participado en encuentros de artes escénicas en Chile, México, Argentina y Alemania. Ha publicado artículos en importantes revistas nacionales e internacionales.

Más información de la semana de la danza
http://www.consejodelacultura.cl:80/impulsos/boletin1_abril09.html