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Título: LA PATRIA ASIGNADA |
Comentario: Víctor Munita Fritis EL LIMBO DONDE FLOTAN LOS INFANTES comentario de Alejandra Contreras F. Una nación apátrida, un país excluyente. La figura de un niño en una fiesta de parroquia. Una escuela vacía, donde el sol languidece sobre el ojo morado y el alma burlada por la ignonimia. En ésta, sólo hay espacio tras la puerta de una pieza sombría, de cortinas rasgadas por el miedo y la amenaza, que develan al desierto de Atacama, arenosamente hipócrita y florido. Leer La Patria Asignada de Víctor Munita, es un bello paseo hacia el dolor más silencioso. Sus habitantes, violados por un sistema de vida salvaje, la tecnología y los mass media, emergen con su más violenta denuncia, mientras la Patria calla cabizbaja como una esposa amante, ante el cruel abusador que se victimiza como abusado. “ Pero no fue así / nos dieron un templo hundido/ una patria/ un territorio al que debimos llamar nación/ un mar que encontró la simetría/ un valle/ una cordillera roja/ que se desgrana hacia las calles/una convulsión entre la arena y el pavimento/ breves humanos devorándonos los brazos/ depredadores rozándose sin querer…” Ante este desamparo, Dios no existe. La Patria politeísta por excelencia, ha creado a sus dioses a su imagen y semejanza, donde gran parte de los hombres y mujeres, luego de crecidos y abusados, son sus más fieles feligreses, acólitos obedientes de un sistema en decadencia y esquizoide, donde se hace lo que no se dice, donde se le asigna el valor más alto a lo perverso y lo transitorio. La Patria frívola, cuyas leyes favorecen al capitalista, y los milagros sólo existen en una película de Semana Santa. Lázaro está eternamente sepultado, bajo un sudario manchado de un cielo Santo.
“DIOS No vive en mí pero ladra el perro el viento entra al dormitorio estornudo un niño llora un árbol de mueve vuela una mosca y yo me niego a mí mismo.”
Esta Patria es un dolor de úlcera, un TEC cerrado. Un prolongado golpe a los ovarios. Los infantes que deambulan por la Patria Asignada, sufren el trastorno de la despersonalización, entendiéndose como la disociación del individuo afectado por sentimientos de despersonalización o desrealización, con sensación de automatismo, que pasan por la vida pero no sintiéndose parte de ella, experimentando una desconexión con el cuerpo y el medio ambiente, proveniente de una ansiedad severa, trastornos del pánico, depresión clínica o bien desorden bipolar. Todo esto, cuando los niños habitantes de la Patria Asignada han sido expuestos a un prolongado abuso emocional, físico o sexual. Munita Fritis bien lo expresa en su poemario: “Comía harina tostada con leche/ y calmaba las preguntas del hambre viendo tele/la piel estaba llena de gusanos/ eso pensaba y en realidad a esa edad no sabía lo que eran las secreciones torcidas/la miseria y el espanto…” Este es el terror llamado Chile, de valientes hombres y mujeres neutralizados por la tortura, el desasosiego y la infinita desesperanza, donde sin embargo, aún tiene lugar el verso del poeta que denuncia, el Arte que desangra el corazón hasta estallarlo y arranca los disfraces festivos. De manera acertada, Munita Fritis finaliza: “Te canto baladas negras con mi boca sin lengua Te canto mi canción suicida Tengo la vida rota en las orillas de Chile Y un desierto menstruante de ideas y palabras.” LA PATRIA ASIGNADA Por: Nataly González Díaz Periodista y Magister en Cs. Sociales
El escritor y poeta copiapino, Víctor Munita Fritis, presentó hace tres meses su libro, “La Patria Asignada”, de la editorial Cuarto Propio, poesía social que nos muestra una realidad que muchas veces preferimos ignorar: el abuso sexual infantil. Al comenzar su lectura es inevitable el deseo de ir por más, para entregarse al cúmulo de emociones por el que te hace transitar. El libro nace de una investigación de casos, del estudio de la temática en sus aspectos sicológicos y sociales, y lo más importante, de la profunda convicción del autor de que algo hay que hacer y decir en torno a una de las más crueles manifestaciones de la violencia hacia los niños y niñas. “Te canto mi balada oscura, esa que vive en los deprimentes paganos de mi patria, de aquellos tristes que recorren las calles tristes”. La Patria Asignada hace las veces de banda sonora de una niñez oculta, que sale a la luz en los desgarradores versos al principio de la obra. Como en una radio antigua, se va moviendo el dial de esta balada oscura, que llega al pleno corazón de la violencia sexual y emocional, tocando un tema que no queremos ver: la infancia abusada, vulnerada, dañada, por quienes se supone deben protegerla. El grito contenido de un niño, una niña, y la imposición de una patria que marca el cuerpo, una patria como represión y no como espacio de libertad. ¿Qué se espera cuando el país se estrella contra el cuerpo? Desde lo periodístico y lo cotidiano, la Patria Asignada nos remite a los casos de Alto Hospicio, a los asesinatos de tantas y tantos menores, al abuso encubierto, a la explotación sexual infantil, convirtiéndose en una cachetada directa al rostro, denuncia pero no panfleto, explorando el dolor, la soledad y también la aceptación de la víctima. Ese vaho de violencia cotidiano se condensa aquí, en esta balada que sangra y que nos invita a bailar, cabeza gacha y lenta, mientras los juguetes de la niñez acumulan polvo por el poco uso.
FUENTE: DIARIO ATACAMA
OTROS COMENTARIOS en: Ver también comentario de Eduardo Farias Alderete: UN AMANECER QUE NADA TIENE QUE VER CON EL MAÑANA, publicado en el blog “Gatopistola Tax”. Y Chile: La poesía denuncia el drama del abuso sexual infantil, publicado en el elmercuriodigital.net |
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