La patria asignada

Título: LA PATRIA ASIGNADA
Autor: Víctor Munita Fritis

Área: Poesía
Páginas:
100
Formato
: 21 x 12,5 cm.
Encuadernación
: Rústica
ISBN
: 978-956-260-538-0
Año publicación: 2010, 1ª edición
Precio:
$ 6,500

Comentario:
El abuso y la “Patria Asignada”, extraño símil de este hermoso y terrible poema que se abre como la herida larga que atraviesa los cuerpos (cuerpitos) abusados y obligados al silencio por la amenaza -de quien ultraja- o por la propia vergüenza. “Le pedí a un dios un lugar en el mundo donde quedarme/ un lugar donde poder hacer de la vida la vida/ y recibí una larga y angosta faja de tierra en el ano”. Valentía de la voz que al fin nombra la herida y da el grito de dolor minimizado tanto tiempo por estadísticas y medios. Expuesto en palabras ese atentado salvaje, no hay pena comparable al daño: “…pude haber sido un árbol/pude haber sido/ pero fui lo que fui/un doloroso derrumbe pálido de espanto”.

Víctor Munita Fritis
Escritor y poeta chileno, nacido en Copiapó un 7 de octubre de 1980. También se desempeña como actor de teatro y artista visual. Desde muy chico se introdujo en diversos talleres literarios, entre ellos el taller Romeo Murga Sierralta donde aprendió a escribir y componer poemas. Luego se graduó como licenciado en educación y pedagogía general básica en la Universidad de Atacama, y actualmente realizó estudios en Historia y Geografía en la Universidad del Mar en la ciudad de Viña del Mar. Sus poemas se caracterizan por su sencillez y falta de palabras brillantes, un lenguaje provocado por el entorno en el que vive, con una métrica invariable verso por verso, pero con significados claros y coherentes. Se deja guiar por su propia realidad.


EL LIMBO DONDE FLOTAN LOS INFANTES

comentario de Alejandra Contreras F.

Una nación apátrida, un país excluyente.  La figura de un niño en una fiesta de parroquia.  Una escuela vacía, donde el sol languidece sobre el ojo morado  y el alma burlada  por la ignonimia.   En ésta,  sólo hay espacio tras la puerta de una pieza sombría, de cortinas rasgadas por el  miedo y la amenaza,  que  develan  al  desierto de Atacama, arenosamente hipócrita y florido.  Leer La Patria Asignada de Víctor Munita,  es  un bello paseo hacia el dolor más silencioso.  Sus habitantes, violados por un  sistema de vida salvaje,  la tecnología y los mass media, emergen con su más violenta denuncia, mientras la Patria calla cabizbaja como una esposa amante, ante el cruel abusador que se victimiza como abusado.

“ Pero no fue así / nos dieron un templo hundido/ una patria/ un territorio al que debimos llamar nación/ un mar que encontró la simetría/ un valle/ una cordillera roja/ que se desgrana hacia las calles/una convulsión entre  la arena y el pavimento/ breves humanos devorándonos los brazos/ depredadores rozándose sin querer…”

Ante este desamparo, Dios no existe.  La Patria politeísta  por excelencia, ha creado a sus dioses a su imagen  y semejanza, donde  gran parte de los hombres  y  mujeres,  luego de crecidos y abusados, son sus más fieles feligreses, acólitos obedientes de un sistema en decadencia y esquizoide, donde se hace lo que no se dice, donde se le asigna el valor más alto a lo perverso  y  lo transitorio.  La Patria frívola, cuyas leyes favorecen al capitalista, y los milagros sólo existen en una película de Semana Santa.  Lázaro está eternamente sepultado, bajo un sudario manchado de un cielo Santo.

 

“DIOS

No vive en mí

pero ladra el perro

el viento entra al dormitorio

estornudo

un niño llora

un árbol de mueve

vuela una mosca

y  yo me niego a mí mismo.”

 

Esta Patria es un dolor de úlcera,  un TEC cerrado.  Un prolongado  golpe a los ovarios.  Los infantes que deambulan por la Patria Asignada,  sufren  el trastorno de la despersonalización,  entendiéndose como  la disociación del individuo afectado por sentimientos de despersonalización o desrealización,  con sensación de automatismo, que pasan por la vida pero no sintiéndose parte de ella, experimentando una desconexión  con el cuerpo y el medio ambiente, proveniente de una ansiedad severa, trastornos del pánico, depresión clínica o bien desorden bipolar. Todo esto, cuando los niños habitantes de la Patria Asignada han sido expuestos a un prolongado abuso  emocional, físico o sexual.  Munita Fritis  bien lo expresa  en su poemario:

“Comía harina tostada con leche/ y calmaba las preguntas del hambre viendo tele/la piel estaba llena de gusanos/ eso pensaba y en realidad a esa edad no sabía lo que eran las secreciones torcidas/la miseria y el espanto…”

Este es el terror llamado Chile, de valientes hombres y mujeres neutralizados por la tortura, el desasosiego y la infinita desesperanza, donde sin embargo, aún tiene lugar el  verso del poeta que denuncia, el Arte que desangra el corazón hasta estallarlo  y arranca los disfraces festivos.  De manera acertada, Munita Fritis finaliza:

“Te canto baladas negras con mi boca sin lengua

Te canto mi canción suicida

Tengo la vida rota en las orillas de Chile

Y un desierto menstruante de ideas y palabras.”


LA PATRIA ASIGNADA

Por: Nataly González Díaz

Periodista y Magister en Cs. Sociales

 

El escritor y poeta copiapino, Víctor Munita Fritis, presentó hace tres meses su libro, “La Patria Asignada”, de la editorial Cuarto Propio, poesía social que nos muestra una realidad que muchas veces preferimos ignorar: el abuso sexual infantil. Al comenzar su lectura es inevitable el deseo de ir por más, para entregarse al cúmulo de emociones por el que te hace transitar. El libro nace de una investigación de casos, del estudio de la temática en sus aspectos sicológicos y sociales, y lo más importante, de la profunda convicción del autor de que algo hay que hacer y decir en torno a una de las más crueles manifestaciones de la violencia hacia los niños y niñas. 

“Te canto mi balada oscura, esa que vive en los deprimentes paganos de mi patria, de aquellos tristes que recorren las calles tristes”. La Patria Asignada hace las veces de banda sonora de una niñez oculta, que sale a  la luz en los desgarradores versos al principio de la obra. Como en una radio antigua, se va moviendo el dial de esta balada oscura, que llega al pleno corazón de la violencia sexual y emocional, tocando un tema que no queremos ver: la infancia abusada, vulnerada, dañada, por quienes se supone deben protegerla. 

El grito contenido de un niño, una niña, y la imposición de una patria que marca el cuerpo, una patria como represión y no como espacio de libertad. ¿Qué se espera cuando el país se estrella contra el cuerpo?
Y sin embargo, el balance final del poemario no es el dolor, sino la rabia primero y la resignación después, como en las interpelaciones a Dios, a quien se le habla sin ceremonias ni respeto, sino como un cómplice de lo que pasa acá abajo.

Desde lo periodístico y lo cotidiano, la Patria Asignada nos remite a los casos de Alto Hospicio, a los asesinatos de tantas y tantos menores, al abuso encubierto, a la explotación sexual infantil, convirtiéndose en una cachetada directa al rostro, denuncia pero no panfleto, explorando el dolor, la soledad y también la aceptación de la víctima. 

Ese vaho de violencia cotidiano se condensa aquí, en esta balada que sangra y que nos invita a bailar, cabeza gacha y lenta, mientras los juguetes de la niñez acumulan polvo por el poco uso.

 

FUENTE: DIARIO ATACAMA

 

OTROS COMENTARIOS en: 
http://alavquen.blogspot.com/2011/03/la-patria-asignada.html
(Blog de Alejandro Lavquen)

http://www.lasemifusa.com/4121/la-patria-asignada-de-victor-munita/
(La Semifusa.com)

Ver también comentario de Eduardo Farias Alderete: UN AMANECER QUE NADA TIENE QUE VER CON EL MAÑANA, publicado en el blog “Gatopistola Tax”.

Y Chile: La poesía denuncia el drama del abuso sexual infantil, publicado en el elmercuriodigital.net